VARANE, SAMUEL UMTITI Y REDOBLAR ESFUERZOS

La Francia de Didier Deschamps cerró en la noche de este martes su fase de clasificación al Mundial de Rusia 2018 con una victoria por la mínima sobre Bielorrusia gracias a una actuación decisiva de Antoine Griezmann. Les Bleus amarraron el primer puesto del grupo A con mayores dificultades de las que se presumían cuando el ‘gunner’ Olivier Giroud superó al meta Chernik ante un cuadro bielorruso que dejó buenas sensaciones a base de disciplina defensiva a pesar de terminar colista. Sin embargo, y pese a estar ya pensando en Rusia, la idea del seleccionador galo dejó vibraciones altamente contradictorias.

LOS LÍMITES DE TOLISSO Y MATUIDI

Frente a un equipo no específicamente dotado para la creación del juego y que concedió la iniciativa, el Stade de France presenció la incapacidad de sus internacionales para dominar y mover de un lado hacia otro a un rival muy cómodo a la expectativa. Con dos mediocentros del estilo de Matuidi -llegador puro- y Tolisso -de juego posicional-, la responsabilidad de la circulación recayó directamente sobre las espaldas de Raphael Varane y Samuel Umtiti, que asumían ese rol organizativo, de creación, que no son capaces de desempeñar los jugadores de Juventus de Turín y Bayern de Múnich, con la ayuda de Blaise, que retrasaba su posición para contribuir a hilvanar y abrir a sus centrales.

Así, el central del Real Madrid y el del FC Barcelona cuajaron una actuación muy positiva sobre la que Didier Deschamps podrá sentar las bases de su proyecto para aterrizar en tierras rusas con todas las de la ley. Y es que Umtiti y Varane diluyeron muchas de las intentonas de Bielorrusia, centradas especialmente por la banda derecha del ataque que dejaba al descubierto Lucas Digne, muy adelantado en posiciones de extremo para ‘exteriorizar’ y desahogar el ya de por sí limitado juego interior de los franceses. 

LEMAR Y COMAN PARA DESAHOGAR

Esos límites de precisión los intentaron apaciguar tanto Thomas Lemar como Kingsley Coman en tanto en cuanto se adentraban para dar fluidez, empujados por ese dinamismo ofensivo de los laterales Sidibé y Digne. Fue el jugador del Bayern el que estuvo mucho más afortunado en el toque gracias a la zona que liberaban tanto Antoine Griezmann como Olivier Giroud, ampliamente denostado por sus “insuficientes” datos goleadores. 

Misma situación que se le presupone, por ejemplo, a Karim Benzema en el Real Madrid por ser ambos delanteros “impopulares” que no focalizan su juego de cara a gol, sino a la confección de la jugada definitiva que acostumbran a materializar Cristiano Ronaldo o en su defecto Antoine Griezmann. Así las cosas, Didier Deschamps tiene delante el reto de armar un equipo sobrado de talento y subsanar las carencias de creación de juego para no verse obligado a delegar todos los esfuerzos en su pareja de centrales.

Agustín Morales Calzada

Periodista. Apasionado de los medios de comunicación y los formatos deportivos. Me curtí en las secciones de Comunidad de Madrid y Deportes en Europa Press. En la búsqueda constante de lo diferente.

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