BUSQUETS, LA ANTÍTESIS DEL 4-2-3-1

España tuvo que hacer frente a su particular “Muro de las lamentaciones” en la ciudad santa de Jerusalén, ante un equipo ultramotivado y que caldeaba el ambiente como en los míticos estadios turcos. Sin embargo, como sabrán, en este tipo de artículos no nos ponemos en la piel de un cronista habitual, sino que vamos más allá y analizamos algo que escapa a los ojos de muchos espectadores. Un sistema, un análisis. El 4-2-3-1 como resultado y Sergio Busquets en el punto de mira de este sistema.

Dentro de su sobrada experiencia como seleccionador, Julen Lopetegui llegó al encuentro ante Israel con los deberes hechos, clasificados para el Mundial de Rusia de 2018 y con la posibilidad de probar cosas nuevas que hagan mejor el envidiable estilo de juego de la Selección Española, que si bien es un estilo marcado y compacto, está abierto a posibles remodelaciones que supongan una mejoría clara.

En el encuentro ante Albania, el técnico vasco alineó una defensa de tres con Odriozola incorporado a la línea de centrocampistas pero cumpliendo la función del clásico carrilero. Por cierto, éxito de pleno del jugador ‘txuri urdin’, que tiene ante sí la oportunidad más importante de su carrera de poder ser seleccionado de cara a la próxima cita mundialista. De hecho, el jovencísimo jugador vasco se convirtió en una de las claves del éxito en el encuentro ante Albania, dando la posibilidad de liberar a Isco absolutamente por esa banda, para que se introdujera entre la zaga contraria y armara el caos absoluto.

¿QUÉ OCURRIÓ ANTE ISRAEL?

Pues, aparte de ser un partido histórico por los 100 encuentros disputados de Sergio Busquets con la elástica roja, el debut entre lágrimas de Jonathan Viera o el 1’49” que mantuvo la posesión la Selección Española, Julen Lopetegui decidió cambiar el sistema, decidió probar un nuevo ingrediente de esta receta de éxito inagotable, el 4-2-3-1 que tanto pregonan muchos equipos de la categoría reina del fútbol español. 

Como se hacía referencia anteriormente, el sistema que planteó Lopetegui en el encuentro ante Albania, posibilitó la continua permuta de los jugadores de ataque, precisamente por toda la zona ofensiva, lo que obligó a los zagueros albaneses a multiplicarse para taponar la sangría. ¿Qué ocurrió? Goleada de la selección española. Isco se movía como pez en el agua por toda la zona de ataque, así como Rodrigo, Pedro, Koke y Odriozola. El único jugador que mantuvo su posición de forma férrea fue Saúl. ¿Resultado? Éxito.

Sin embargo, en el encuentro disputado ante el combinado israelí, Lopetegui planteó un sistema mucho más estático, menos vertical y principalmente con una cuestión, menos permutas. Viera partió por el centro, Asensio se escoró a la banda zurda, mientras que Pedro hizo lo propio con la derecha. A su vez, los medios cumplieron una función muy similar. Illarramendi y Busquets fueron durante gran parte del encuentro un espejo, en el que reflejaron la mayoría de sus acciones individuales. 

Este sistema estático permitió a la organizada zaga israelí anticipar los movimientos de los jugadores españoles, así como internarse entre los centrocampistas para taponar las posibles salidas de balón. Por lo tanto los balones no llegaban a buen puerto, y el propio Marco Asensio se vio obligado en cuantiosas ocasiones a bajar a recibir para orquestar desde atrás las jugadas de ataque de la escuadra española. 

BUSQUETS Y SU DESDÉN PARTICULAR

Sergio Busquets, una de las piedras angulares del proyecto del Barça y artífice de los grandes éxitos del club blaugrana, se diluyó como un azucarillo en el encuentro ante Israel. El sistema no le favoreció. El Busquets asociativo es el que posibilita un gran número de ocasiones para sus compañeros. Sin embargo, un Busquets con su posición natural más retrasada, sin entrar en contacto con los atacantes, pierde la esencia de uno de los mejores centrocampistas del planeta fútbol. 

El fútbol que realmente beneficia al centrocampista de Sabadell es en el que aparece en la frontal del área para intentar distribuir el juego. El fútbol que beneficia a Busquets es el en que está en constante contacto con los atacantes, con los ‘jugones’ de la Selección Española. Relegado a un segundo plano, y acompañado de un centrocampista del mismo corte, Busquets no tuvo la capacidad de destapar el tarro de las esencias y volver a demostrar al mundo qué clase de jugador es. 

Al fin y al cabo, una prueba es una prueba, y Lopetegui tuvo la posibilidad de realizarla dado el trabajo que se venía haciendo anteriormente, puro éxito. Próximo destino: Mundial de Rusia 2018.

Rubén San Isidoro Martínez

Periodista. Graduado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Antes en Expansión, actualmente colaboro asiduamente también con VAVEL.com. Amante del deporte y la política. Buscando la coherencia en el periodismo.

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