BAILE AL SON DE BAKAMBU

Marcelino García Toral, Fran Escribá, Ernesto Valverde, Manuel Pellegrini, Juan Carlos Garrido, Miguel Ángel Lotina, Víctor Muñoz y ahora Javier Calleja. Grandes entrenadores han tenido el honor de dirigir a unos de los históricos de nuestro fútbol, el Villarreal. Cada uno de sus dirigentes, con un estilo particular, pero que sin quererlo, han convertido al equipo amarillo en algo más, han tenido la capacidad de crear un modelo común, un modelo competitivo. 

Después de una breve trayectoria en el banquillo del ‘Submarino Amarillo’, Fran Escribá dejó su lugar a una persona de la casa, que está sabiendo reconducir el rumbo de un equipo que siempre ha de aspirar a lo máximo, a codearse con los grandes colosos de esta competición, ese es Javier Calleja. El técnico madrileño ha sabido aportar su toque personal a un modelo más que consumado, un modelo que miran con envidia en el resto de Europa. 

EL SISTEMA

La entidad amarilla ha adoptado el 4-4-2 como sistema propio. Una defensa de cuatro con laterales muy profundos, que se incorporan al ataque como dos puñales. Dos centrocampistas que tienen la costumbre de retrasar su posición habitual para dejar que los dos extremos se internen también en la media, ocasionando un caos absoluto al rival en la zona de tres cuartos de campo. Uno de los aspectos más positivos de este tradicional sistema es sin duda el ataque, con dos delanteros que otorgan la posibilidad intrínseca de intercambiar sus posiciones, así como de caer a banda para asociarse con los ‘jugones’ del equipo. 

Una de las claves de este sistema es la posibilidad del constante juego al espacio, que contando con jugadores rápidos, puede destrozar literalmente el orden defensivo del rival. Las subidas continuas de los laterales, así como el juego asociativo de los delanteros, provocó la debacle del Eibar en el Estadio de la Cerámica, que compareció, pero se ausentó a los pocos minutos ante el vendaval amarillo. 

¿Cuál es uno de los puntos débiles de este sistema? Se pudo comprobar en el encuentro ante el Eibar, pero de una forma mínima. Algún ataque fallido del Villarreal dejó desguarecida su zona defensiva, momento que aprovecharon Juncà e Inui para poner peligrosos centros al área que no pudieron ser rematados en ninguna ocasión, ni por Sergi Enrich ni por Kike García. El juego por dentro del Eibar estuvo descartado desde el principio, dada la telaraña que tejió Calleja en la medular. 

LOS JUGONES

Pese al sistema eficiente, es necesario hablar de nombres propios para explicar precisamente esa eficiencia. Un buen sistema no garantiza el éxito, si lo hace una buena terna de jugadores comprometidos que asimilen el sistema y lo lleven al terreno de juego domingo tras domingo. 

“La idea es tener el balón y darle sentido. Tener superioridad en el centro del campo. Fornals ha entendido su nueva posición a la perfeccción. Sin balón ha hecho un trabajo muy inteligente”. -Javier Calleja, durante la rueda de prensa.

En este caso, habría que analizar a tres jugadores fundamentales en la presente temporada del ‘Submarino Amarillo’: Samu Castillejo, Fornals y Bakambu. Estos tres jugadores están consiguiendo desbaratar a cualquier rival con una simple mirada, con un simple desplazamiento. 

En las tradicionales imágenes que proyectan al principio del encuentro donde aparece la alineación de cada equipo, tanto Fornals como Samu Castillejo se encuentran acomodados en sendas bandas, pero sería un error por parte del rival dar por hecho qué estos dos jugadores van a desempeñar sus funciones única y exclusivamente por las bandas. Al contrario. Como se ha mencionado anteriormente, tanto Mario Gaspar como Jaume Costa son dos auténticos puñales que abandonan su posición natural para poner centros medidos al borde del área. Esta disyuntiva es aprovechada por Fornals y Samu Castillejo para internarse entre las defensas rivales, y asociarse con los centrocampistas amarillos o directamente con los delanteros. 

Este juego entre líneas de Fornals y Castillejo provocó la aparición en más de una ocasión de un ‘caballo de Troya’ entre las defensas rivales. Ahí aparece el rol de Bakambu, o en su defecto de Nicola Sansone.

El delantero congoleño se hizo absolutamente de oro en el encuentro ante el Eibar, anotando tres goles (el segundo de ellos constituyó el gol 900 del Villarreal en Primera División), y teniendo alguna que otra ocasión más para aumentar su renta particular. Es necesario recordar que el Villarreal hizo un importante esfuerzo para lograr la contratación de Carlos Bacca, delantero estrella de la plantilla, que se ha encontrado con la oposición frontal de un delantero atípico e incansable, Cédric Bakambu.

El delantero congoleño es con cinco goles uno de los máximos goleadores de la Liga Santander, y no hay que olvidar que comenzó la campaña entre algodones. Bakambu se ha convertido en un jugador con una capacidad física envidiable, a base de tesón y esfuerzo. Es el jugador perfecto para un sistema perfecto. Acompañando a Sansone en la delantera, aunque pudiendo complementarse a la perfección con Bacca, ocupó gran parte de la banda izquierda a lo largo del encuentro, asociándose principalmente con Castillejo y Fornals, que pusieron al de Vitry-sur-Seine en el punto de mira de su francotirador táctico. El hecho de caer a banda también posibilitó la llegada con peligro desde segunda línea de los ya mencionados, Fornals y Castillejo, que gozan de un chut exterior exquisito. 

¿Qué ocurre si hay algún jugador cansado? Cambio, hombre por hombre. Fuente inagotable de recursos. Nicola Sansone cuajó un encuentro discreto, pero asistió a Bakambu en el segundo de los goles. Cuando se encontró cansado, Calleja dio entrada a Carlos Bacca, que mantuvo la línea asociativa con Bakambu intacta. En definitiva, este Villarreal puede dar que hablar en la presente campaña. Estaremos atentos al desarrollo del sistema de Javier Calleja, un entrenador joven con un futuro brillante. 

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