BRASIL NO ESTÁ PARA SUSTOS

El Mundial de Rusia ya ha arrollado a las selecciones de Alemania y España que, junto a la de Brasil, formaban parte de la terna de favoritos en las apuestas para conseguir el ansiado trofeo y lo ha hecho desde la naturalidad y la coherencia. Sus eliminaciones han sido consecuencia de lo visto en la fase de grupos y, nada alejadas de la realidad, han tenido mucho sentido porque han exhibido y descubierto unas debilidades -el poco impacto ofensivo especialmente- que la selección de Tite lleva en su ADN como su principal credencial para volver a sentarse en el trono planetario. La selección mexicana, pese a que estuvo realmente mal en el tercer duelo ante Suecia y coqueteó con el KO, podía representar a priori un conjunto peligroso para los intereses de la verde-amarelha como demostró durante los primeros 20 minutos, pero al final se quedó muy corta para plantearle un problema en condiciones a una selección que es, ahora sí, la gran candidata.

VELA ENTRE LÍNEAS

Cierto es que Juan Carlos Osorio tuvo que reconstruir su defensa con Edson Álvarez en la banda derecha y trasladar a Salcedo a la posición que suele ocupar Héctor Moreno, pero eso no alejó a México de establecer su bloque muy arriba para apretar en salida a la selección brasileña y permitir que tanto Hirving Lozano como Chicharito Hernández recibieran muy arriba y buscasen uno la profundidad -Chucky- y otro el desmarque -Javier-. El del PSV, que apuntaba a la banda izquierda, donde realmente constó en el partido fue por la banda derecha mientras Gallardo profundizaba por el otro perfil y Carlos Vela ejercía de lanzador y enganche para situar a México y a Chicharito cerca del área haciendo muchísimo daño a la espalda de Paulinho y Carlos Henrique Casemiro que, con el paso del tiempo, empezaron a encontrar(se) su espacio en el campo y la manera para evitar que los aztecas, con una gran lectura de Guardado -interior izquierdo- se aproximasen a la meta de Alisson.

Hasta el minuto 22, México estaba siendo muy superior a Brasil e incluso estaba evitando las recepciones entre líneas de la Canarinha fruto de la desconexión de medios y delanteros, pero una vez Tite reajustó el vuelco a los planes de unos y otros fue total y determinante. Ha de resaltarse que el seleccionador brasileiro ha supuesto un upgrade evidente desde la resolución en la pizarra y el enriquecimiento táctico de una selección que hasta su llegada venía haciendo buena la teoría de la manta: se cubría la cabeza pero al final se destapaba por debajo y -claro- acababa constipada y en cama -eliminada-. No hubo mejor manera de comprobarlo que vigilar cómo Brasil afrontaba las jugadas a balón parado. Córner a favor y o sube un central -Joao Miranda- o lo hace otro -Thiago Silva-, nunca los dos.

EL VALOR DE WILLIAN

Señalado ese apunte, es de justicia subrayar, poner en negrita y mayúsculas el nombre de Willian Borges, que, en un equipo en el que primero Neymar y después Coutinho -el mejor hasta ahora-, acaparan todas las miradas. En el Chelsea otra cosa no, pero Antonio Conte, obsesionado de la defensa donde los haya, le ha metido entre ceja y ceja una lectura defensiva de la que ahora Tite, como no puede ser de otra forma, ha sacado tajada. Fue a partir de él -y de la ruptura de la primera línea de la presión- cuando Brasil pudo acelerar jugada, superar en velocidad -Márquez, a sus 39 años, actuó de MCD- y ganar línea de fondo y encerrar cada vez más a México. Y es que el partido cambió radicalmente cuando Brasil atemperó los nervios de su inicio, empezó a asegurar los pases y, una vez salvado el bloque alto e intenso de su rival, pudo encontrar a Coutinho… y a Neymar Jr. 

El del PSG destrozó y desesperó a México. A tenor de su desequilibrio el ’10’ ahondó en la falta de veteranía de Edson Álvarez, llevó a Osorio a intentar desde el banquillo evitar o atrasar lo inaplazable y, sin apenas despeinarse, dejó a Willian solo para hacer él el primer gol del partido. El 1-0 fue la demostración del caudal de talento ofensivo de Brasil: Coutinho miró arriba, Neymar centralizó miradas, giró caderas y vio a un Willian que, haciendo la de Mbappé a Argentina, recortó en un palmo y dejó en bandeja el tanto al ex culé. Los 40 minutos restantes, en términos de igualdad, prácticamente sobraron y México, cuyo comienzo fue notable, acabó rendida. Brasil, ya en el 88’, mató el partido con Firmino y aclaró que, al menos de momento, no está para sustos.

FOTO: Web de LaLiga

Agustín Morales Calzada

Periodista. Apasionado de los medios de comunicación y los formatos deportivos. Me curtí en las secciones de Comunidad de Madrid y Deportes en Europa Press. En la búsqueda constante de lo diferente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.